Día 32 #quedateencasa por decreto

Miércoles 15 de abril de 2020

La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.

Un día tendrá que ser admitido oficialmente que lo que hemos bautizado como ‘realidad’ es una ilusión aún mayor que el mundo de los sueños.

Cada mañana cuando me despierto, experimento de nuevo un placer supremo: el de ser Salvador Dalí.

Salvador Dalí.

Pues mira que bien, ya es miércoles. Estamos en medio. Ahora, ¿en medio de qué?.

Quien sabe, unos estarán en medio de la locura, otros en medio de la autocomplacencia, otros, la mayoría, e medio de la tontuna, y yo, pues yo estoy en medio de la semana.

Una semana por ahora llevadera y hasta podríamos decir que satisfactoria, porque he salido de casa a trabajar y la primavera nos ha regalado bonitos días, no de sol, no nos equivoquemos, bonitos días de abril, con su lluvia y su entresol, con sus primeras flores, con su olor especial. Consu, que curioso el consu. Hay algo que me rechina enormemente en el consu, y es que le dan vida a una receta, o mejor dicho a un plato que no lo tiene. Es una coletilla horrible, y que además suele ir en muchos casos acompañado de su "vale". Como decía, esas explicaciones monoparentales extrafuertes unineuronales de lo que lleva una receta me revientan, porque estas mirando el potingue y estás esperando que te diga hola, consu ..... bracito o que te guiñe un ojo. No sé, en cuanto empiezan con el consu pierdo la confianza, porque también parece que si no sabes la lista de los consus de un plato eres un paleto.

Y esto que tiene que ver con la pandemia, con la dictadura socialcomunista, con el confinamiento o el aislamiento social... pues nada, es que se me ha ido la pinza.

Con respecto a lo que es el día en sí mismo mismamente dicho, pues poco reseñable, en el trabajo el día se me pasa mas deprisa, cosa que es absolutamente inexplicable porque tengo menos que hacer. Debe ser algo existencial asociado al estrés vital de la situación, inexplicable para nuestro raciocinio occidental, que actúa como un mecanismo de defensa. Es mas curioso quizás que ayer al escribir día 30 me sorprendiera de o rápido que ha pasado, cuando lo normal es que le tiempo pareciera haberse parado.

Estoy en general extrañamente activo y moralmente en un punto muy alto. No me agobio no me desespero y sólo me mosquea que al llegar el final del día no haya hecho lo que quería hacer y sin aburrirme.

Debo ser un bicho raro.

Lo que mas me fastidia es la perdida del contacto humano, algo que habitualmente tampoco es que valorara especialmente, era mas bien una parte de la vida o de su rutina.

Echo de menos algunas cosas y a mucha gente, no porque no tenga contacto telefónico o whasapero, obviamente, sino porque no la puedo ver y si la veo, la viera o la viese, tendría que hacerlo a dos metros de distancia.... Y mira que si hay algo que me molesta especialmente es que no me respeten el espacio vital, vamos, que corra el aire. Pues mira ahora que lo pienso, hace mucho que el atrás en una cola no me sola la nuca, y es que los hay que se ve que no tuvieron cariño de pequeños y necesitan contacto humano. Varias veces me ha pasado de moverme lentamente en una cola o pararme de repente y sufrir el impacto del tontolaba de atrás de lo cerca que andan y del ansia que tienen, que se mueve el de delante tuyo y ya están arrancando los de atrás, te muevas o no.

Si algo tendrán que aprender del coronavirus es que esa actitud tiene que acabar. Que hoy es el coronavirus y mañana es el viruchistan.

Como me he vuelto a dispersar resumo que el día bien, el trabajo bien, las fotos no, tutoriales,cursos etc. mal, el pan, bien pero he acabado a las mil y una de hacerlo...

Como de fotos na de na, pues hoy sin fotos.

Y mañana será otro día.


Comentarios

Entradas populares