Día 6 #quedateencasa por decreto
Por fin es viernes....
No, no, que no es ni malo ni bueno, solo que es viernes, y aunque no lo parezca, si, es diferente. Mañana no tendré que ir a trabajar y eso es diferente, mañana iré a por el pan y por pasta fideua al Mercadona y eso, hacerlo en sábado, es diferente. Mañana seguramente lloverá y no creo que me moje.
Por lo demás el día bien, extraño como los anteriores, pero lo mas extraño es que con la bajada de actividad, muy notable, se me ha pasado volando. No se que mecanismo será el que lo hace posible, pero aquí estoy y no me he aburrido, no me he desesperado y además me va a faltar tiempo. No tiene una clara explicación pero así ha sido.
Intuyo que los días de clausura absoluta que me esperan tampoco serán interminables. Es mas intuyo que se me van a quedar cortos. Espero tener tiempo para leer y ver cursos sobre fotografía, hacer ejercicio, jugar con la niña al ajedrez, monopoly o vete tu a saber a que mas. Además tendré que hacer comidas y experimentar con la la cocina fuchion (a la fusión ni me atrevo ni tengo los cachivaches) todo ligerito y con lo que haya por casa, y es que lo de la compra cada vez da mas yuyu.
Con la de veces, miles, que he ido a la compra, quien me iba a decir que sería tan desagradable. Hoy he ido a dos Alcampos. Bueno el primero era un Alcampito y por eso he tenido que ir al segundo. Y la tensión, las miradas, la falta de comunicación, los gestos... no dejan de tener un cieto tono terrorífico. No creo que hay película que haya sido capaz de reflejar eso.
Compras sin ganas, lo haces con prisas, con muchas prisas, no te paras a leer etiquetas y coges lo que necesitas casi al vuelo. No paseas por los lineales, vas a donde tienes que ir. Omo será que he entrado en uno a por tomate para untar y no lo he visto, de repente me ha parecido que todo estaba fuera de sitio, pero no, estaba como siempre...
Y luego los detalles... uno se desvía un poco de su camino porque está con el móvil y te mosqueas porque se te acerca.alguien sale de un lineal de repente y no le metes una de milagro.
Lo único bueno es que una cosa que siempre he llevado fatal ya no pasa. LOs que van detras de tí en la cola ya no se te pegan ni te echan el aliento en la nuca, ni se echan encima cuando vas a pagar con tarjeta....
En fin que mañana será otro día, y ya os diré como queda la fideua.
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